viernes, 21 de noviembre de 2025

bella materia

 






Si eres sensible a la belleza figurada, cuando veas un fresco de Giotto, aún de los que están embadurnados por una restauración feroz, como el de San Francesco en la Santa Croce, sentirás nacer dentro de tí un deseo loco de acariciar con la mano la bella materia que forma la pintura de aquel macizo visionario trecentista. Y te darás cuenta de que aquella pintura permanece todavía como algo estimable y muy espiritual. Y al salir de aquellos ambientes, por las calles, sentirás la viva atracción de aquel silencio sereno y bien compuesto. Y no sólo por unos días, sino de por vida te sentirás llevado a acariciar, así como palpaste aquella forma sabrosa, todas las formas vivas de las cosas que te envuelven. Y del cielo y del campo, que como el cielo cambia de colores, escrutarás con el ojo sus formaciones y su mudar, experimentando con ello grandísima delectación del ánimo. Toda la realidad te parecerá virgen y pura como si fuese tu hija apenas creada. «...Y éste es un arte que se llama pintar, que conviene tener fantasía, con operación de mano, para hallar cosas no vistas (devisándolas bajo forma de naturales) y formarlas con la mano, dando a ver que lo que no es, sea».












de 'Plática sobre Giotto' (fragmento)

en "Pintura metafísica"

Carlo Carrà

trad. Xavier Riu

ed. El Acantilado (1999)