Pan, una granada que ríe con su numerosa
risa bermellón por los semiabiertos labios;
y en su frondoso tallo un pingüe, de arrugada
piel, caudato, umbilicado higo;
Y una madura oliva que en la salmuera está
ensaboreciéndose; y sin hollejo una tierna nuez;
también un racimo denso de turgentes granos, negro
como el rizado cabello de un efebo; y dos
membrillos, casi gemelos en sus túnicas de oro;
y un pepino sobre su hoja; y dos
peras, jugosa la una, que apaga la sed, áspera la otra,
que incita a beber al bebedor; y algunas
almendras tan tiernas que temen ser mordidas;
y una piña, cerrada aún por la tenaz
resina; y, bien empapadas, cinco hogazas untuosas
sobre una mesa nítida; y algo de miel
rubia; y un vaso de nardo puro; y una taza de arcilla,
de doble asa, donde la caprina leche
cuájase; y vino puro que extraído fue por la espita
prudentemente, sin turbar la cuba:
Pan, estas ofrendas te consagra en el antro Lamón
el arcadio, y otras más ricas te promete además,
si en el nuevo certamen de flauta, oh Pan, tú le asistes
e, invisible, soplas por sus cañas.
Yo no los frutos, sino las siete cañas agudas
te consagro, bien entretejidas con olorosa cera.
Largo tú me seas de frutos en la breve estación:
¡a mis placeres, Pan, y a la dulce Invitada!
'Ofrenda votiva'
en "Canto Nuevo"
Gabriele D'Annunzio
trad. Fernando Iscar
ed. Lumen (1987)


