sábado, 16 de mayo de 2026

cierta doble naturaleza

 




   Antiguos y divinos hombres, según parece, sostuvieron acerca del alma, junto a otras muchas cosas, también esto: que en verdad el alma no es una de las entidades simples ni de las que tienen una naturaleza o potencia única. 

   En efecto, las cosas de este mundo, si debían ser dotadas de algún ritmo y algún orden, necesitaban la administración de un alma que las dirigiera; pero el alma no podía estar presente ni actuar en las cosas de la Tierra sin ser rodeada por las ligaduras del cuerpo (el cual, al descender al lugar grave que le es propio, la arrastra hacia abajo y le impide abandonarlo), ni tampoco era posible que ella realizara correctamente y en consonancia con el universo la providencia de las cosas de aquí si no poseyera también la comprensión y la percepción de las bellezas de allí. Por eso, el alma necesitó cierta doble naturaleza, que fuera, por un lado, poseedora de la sabiduría y  que, por otro, debido a su parentesco con el cuerpo, no despreciara las cosas de este mundo. 

   Así pues, el que administra la Totalidad, dicen los antiguos, habiendo establecido que el alma debía ser la gobernadora de los cuerpos, separó para ella de la parte divina la sustancia de la razón, por la cual debía ordenar las cosas de este mundo, y de la parte irracional añadió el deseo, para que tendiera hacia las cosas de aquí. 









de 'Libro II - 2' (fragmento)

en "Sobre la música"

Arístides Quintiliano

trad. Luis Colomer y Begoña Gil

ed. Gredos/Planeta-DeAgostini (1997)

jueves, 30 de abril de 2026

el futuro (sonora XXXIX)

 




Le pregunté a Éliane qué esperaba para el futuro de la musica. 


Su respuesta: "que el futuro de la música sea tan vasto 


como el espacio mismo."























 de una entrevista de Jonathan Hepfer a Èliane Radigue, publicado en su cuenta de IG.

martes, 28 de abril de 2026

los poemas

 





"Los poemas no perduran como objetos, sino como presencias. 


Cuando lees algo que merece recordarse, liberas una voz humana: devuelves al mundo un espíritu compañero.


Yo leo poemas para escuchar esa voz. Escribo para hablar a aquellos a quienes he escuchado."




























-Louise Glück, "Proofs and Theories"-

–encontrado entre mis notas, posiblemente tomado de la web.

martes, 14 de abril de 2026

ese vínculo

 




   La cultura hinduista llamó sampad al riguroso equilibrio numérico y geométrico, físico y mental que se logra cuando la mente alcanza un conocimiento de relaciones no deteriorables, fuertes, transparentes y profundamente terapéuticas, que nos permiten instaurar un orden mesurado, prudente ortopedia de la vasta dispersión de aquello que vive y muere. El sampad es la visión de la mente que encuentra un nexo, un vínculo entre lo que «llevamos dentro» y lo que «vemos y dejamos fuera»; y cuando lo ve, la mente lo ve para siempre. Hace suya esa visión, ese vínculo, y lo convierte en algo propio.










de 'Prólogo –El sueño de la mente universal–' (fragmento)

en "El Teatro de la Mente –De Giulio Camillo a Aby Warbug–"

Corrado Bologna

trad. Helena Aguilà

ed. Siruela (2017)

martes, 7 de abril de 2026

gracia del discurso (sonora XXXVIII)

 




  6.   Esopo, agobiado por el fortísimo calor, dijo para sí:

   –Tengo dos horas que me da el capataz para descansar; las voy a dormir para liberarme del calor. 

   Eligió un lugar de la finca, lleno de vegetación, tranquilo, con árboles y umbrío, en el que, lleno de verde hierba, crecían en abundancia flores de muy vario color, que el bosque y la húmeda pradera, que allí había, envolvían. Esopo se reclinó en la hierba, dejó en el suelo la azada y poniéndose el zurrón y la pelliza de cabezal se echó a descansar. Allí, por entre los árboles, el río resonaba. Había un suave viento de poniente que hacía soplar una brisa que agitaba la arboleda. Cantaba en las ramas intensamente la chicharra y, de los voraces pájaros multicolores, el gorjeo resonaba. El empuje que venía del cielo, en el muy flexible pino, devolvía un murmullo como el del mirlo. Y el eco imitador de los sonidos, como un canto combinado, al unísono con todos los demás, abrumaba con su ruido. Esta mezcla de sonidos producía un susurro melodioso. Cautivado por esto, Esopo fue arrastrado al dulce sueño. 


7.   Entonces precisamente, la diosa, la soberana Isis, se apareció con las nueve Musas y dijo:

   –Miradlo, hijas, a este hombre, deforme de figura, pero capaz de vencer toda burla con su piedad. Éste, en una ocasión, mostró el camino a una diaconisa mía que andaba extraviada. Aquí estoy con vosotras para recompensar a este hombre. Así, yo le restituyo la voz y vosotras a la voz añadid la gracia del discurso excelente.

   






de 'Vida de Esopo' (fragmento)

en "Fábulas"

Esopo

trad. P. Bádenas de la Peña y J. López Facal

ed. Gredos/RBA (2006)

lunes, 16 de marzo de 2026

pero no estaba

 





«Sal y ponte en el monte ante Yahveh.» 

Y he aquí que Yahveh pasaba. 

Hubo un huracán tan violento 

que hendía las montañas y 

quebrantaba las rocas ante Yahveh; 

pero no estaba Yahveh en el huracán. 

Después del huracán, un temblor de tierra, 

pero no estaba Yahveh en el temblor. 

Después del temblor, fuego, 

pero no estaba Yahveh en el fuego. 

Después del fuego, el susurro de una brisa suave. 

Al oírlo Elías, cubrió su rostro con el manto. 








de 'Libro Primero de los Reyes' 19, 11 (fragmento)

en "Nueva Biblia de Jerusalén"

ed. Desclée de Brouwer (1975)

domingo, 8 de marzo de 2026

madera oscura (oneiros XXXVII)

 




Los O... me mostraban su casa en la India holandesa. La habitación en la que me encontraba estaba enteramente recubierta con madera oscura y causaba impresión de bienestar. Pero esto era poco, me dijeron después mis anfitriones: lo en verdad admirable era la vista desde el piso de arriba. Pensé en la vista al mar, que estaba cerca, y comencé a subir por la escalera. Una vez arriba, me situé ante la ventana y miré hacia abajo. Ante mis ojos estaba la habitación, cálida, enmaderada y agradable, que acababa yo de abandonar. 









'un sueño' -1933.

en "Sueños"

Walter Benjamin

trad. Juan Barja y Joaquín Chamorro Mielke

ed. Abada (2011)