¿En qué consiste una observación donde no hay científico alguno que mida? ¿Qué nos dice la teoría cuántica donde no hay nadie que observe? ¿Qué nos dice la teoría cuántica de lo que sucede en otra galaxia?
La clave de la respuesta, creo, y la piedra angular de las ideas de este libro, es la simple constatación de que el científico, igual que su instrumento de medida, también forman parte de la naturaleza. Lo que describe la teoría cuántica es el modo en el que una parte de la naturaleza se manifiesta a otra parte de la naturaleza.
El corazón de la interpretación «relacional» de la teoría cuántica, que aquí ilustro, es la idea de que la teoría no describe la forma en que los objetos cuánticos se manifiestan a nosotros (o entes especiales que «observan»). Describe cómo cualquier objeto físico se manifiesta a cualquier otro objeto físico. Como cualquier objeto físico actúa sobre cualquier otro objeto físico.
Imaginamos el mundo en términos de objetos, cosas, entes (en jerga científica los llamamos «sistemas físicos»): un fotón, un gato, una piedra, un reloj, un árbol, un niño, un país, un arcoíris, un planeta, un cúmulo de galaxias... Estos objetos no están cada uno en altanera soledad. Al contrario, no hacen más que actuar unos sobre otros. Son estas interacciones las que debemos analizar para comprender la naturaleza, no los objetos aislados. Un gato escucha el tic-tac del reloj; un niño lanza una piedra; la piedra mueve el aire donde vuela, golpea otra piedra y la mueve, presiona el suelo donde se posa; un árbol absorbe energía de los rayos del sol, produce el oxígeno que respiran los habitantes del pueblo mientras observan las estrellas y las estrellas recorren la galaxia arrastradas por la gravedad de otras estrellas... El mundo que observamos es una interacción continua. Es una densa red de interacciones.
Los objetos se caracterizan por la forma en que interactúan. Si hubiera un objeto sin interacciones, que no influyera en nada, no actuara sobre nada, no emitiera luz, no atrajera, no repeliera, no se dejara tocar, no oliera... sería como si no existiera. Hablar de objetos que nunca interactúan es hablar de cosas que, incluso si existieran, no nos conciernen. Ni siquiera se entiende bien qué significaría decir que tales cosas «existen». El mundo que conocemos, que nos concierne, que nos interesa, lo que llamamos «realidad» es la vasta red de entes que interactúan, que se manifiestan interactuando unos con otros, y de la que formamos parte. Es esta red la que estamos tratando.
(...)
El descubrimiento de la teoría cuántica, en mi opinión, es el descubrimiento de que las propiedades de cualquier cosa no son más que el modo en que esta cosa afecta a las otras; existen solo en la interacción con otras cosas. La teoría cuántica es la teoría de cómo las cosas se influyen entre sí y constituye la mejor descripción de la naturaleza de la que disponemos hoy.
de -¿Es posible que algo sea real para tí pero no para mí? (fragmento)
en "Helgoland"
Carlo Rovelli
trad. Pilar González Rodríguez
ed. Anagrama (2022)