«Sal y ponte en el monte ante Yahveh.»
Y he aquí que Yahveh pasaba.
Hubo un huracán tan violento
que hendía las montañas y
quebrantaba las rocas ante Yahveh;
pero no estaba Yahveh en el huracán.
Después del huracán, un temblor de tierra,
pero no estaba Yahveh en el temblor.
Después del temblor, fuego,
pero no estaba Yahveh en el fuego.
Después del fuego, el susurro de una brisa suave.
Al oírlo Elías, cubrió su rostro con el manto.
de 'Libro Primero de los Reyes' 19, 11 (fragmento)
en "Nueva Biblia de Jerusalén"
ed. Desclée de Brouwer (1975)
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