lunes, 16 de noviembre de 2015

cuerpos celestes







   En una mirada al cielo egipcio, los sacerdotes astrónomos reconocerían varios tipos de cuerpos celestes:  el Sol (rc), la Luna (ic), y tres grupos de estrellas: las circumpolares o indestructibles (iḫmw-sk), las no circumpolares o capaces de reposar (iḫmw-wr) y los planetas o estrellas errantes (gnmw ?).

















en "Astronomía y Matemáticas en el Antiguo Egipto"
Ángel Sánchez Rodríguez
ed. Aldebarán (2000)





domingo, 15 de noviembre de 2015

hojaldres








 luz rosada frescor viento en rambla trae



tibios crujientes hojaldres de queso saboreados






















Ricardo Messina
inédito (Montevideo)

sábado, 14 de noviembre de 2015

rayos y truenos







   Por consiguiente, tampoco me atrevería a negar que sobre las nubes pueden incidir los fuegos de los astros, como los que vemos a menudo en cielo despejado. Es verdad que con su impacto golpean las capas de aire, puesto que también silban las jabalinas al vibrar; pero cuando llegan a una nube, originan un vapor que produce un ruido estridente, como el hierro candente metido en el agua, y exhalan un vórtice de humo. A partir de ahí se desencadenan las tormentas y, si en la nube se produce un choque de soplos de aire o de calor, se originan los truenos; si al arder se quiebra, los rayos y si resiste durante un trecho más largo, los relámpagos. Éstos hienden la nube, aquéllos la quiebran y los truenos son los golpes de los impactos del fuego; por eso enseguida brillan unas grietas ígneas en las nubes.
   Puede también producir trueno el vaho que se desprende de la tierra, ya que los astros lo repelen, lo hacen descender y lo encierran en una nube, ahogando la naturaleza el sonido mientras ofrece resistencia y prorrumpiendo el estruendo cuando explota, como una vejiga hinchada de aire. También puede inflamarse ese aire, cualquiera que sea su naturaleza, por efecto del roce cuando va a precipitarse.  Y también puede estallar por un choque de nubes, como de dos piedras, que es cuando los relámpagos sueltan chispas. Pero todos estos fenómenos son fortuitos, y por eso hay rayos inmotivados e infundados, que carecen de una ley natural; por ellos se ven sacudidos los montes y también por ellos los mares, siendo todos impactos sin efecto. En cambio, el otro tipo de rayos, que son los proféticos, caen de lo alto, por causas preestablecidas y, además, desde sus respectivos astros. 














Plinio el Viejo (23/24-79 d.C.)
"Historia Natural" Libro II
trad. Antonio Fontán, Ana Mª Moure Casas 
e Ignacio García Arribas.
ed. Gredos/RBA (2007)


viernes, 13 de noviembre de 2015

hogar










–Trabaja, nacerá una ciudad
Donde cada morada será tu morada.








–Travaille, une ville naîtra
Où chaque logis sera ton logis.
















René Char (1907-1988)
l'habitant
en "Común presencia"
trad. Alicia Bleiberg
ed. Alianza (2007)

jueves, 12 de noviembre de 2015

crecimiento







   Así como la araña saca de sí misma su hilo y lo toma de nuevo; así como la hierba crece en la tierra y los cabellos en un hombre vivo, así también crece el universo desde lo Imperecedero.




















Bṛhadãráṇyaka-Upániṣad  5. 1.
en "Filosofías de la India"
Heinrich Zimmer (1890-1943)
trad. J.A. Vázquez
ed. Eudeba (1965)

miércoles, 11 de noviembre de 2015

regreso






Esta tierra regresará al océano primordial, al infinito que fue su primer estado.

El principio creador permanecerá con Osiris tras haberse transformado en otra serpiente que los hombres no conocen y los dioses no ven.



















Libro de salir a la luz , cap. 175
en "La sabiduría viva del antiguo Egipto"
Christian Jacq
trad. Manuel Serrat Crespo
ed. Planeta (1999)

martes, 10 de noviembre de 2015

seres llamados chu






   Los chu habitan por la zona que hay entre el río Amarillo y el Han. Descienden del jefe Bing, el patriarca de las tribus Miao del remoto reino de Shu, y son hombres, hombres que saben transformarse en tigres; de ahí que los lugareños de la subprefectura de Donggao, perteneciente a la prefectura llamada Salvajes, fabriquen grandes jaulas de madera para capturarlos. 
   En una ocasión en que una de estas trampas saltó, al llegar el alba e ir en grupo, pertrechados de estacas, a ver qué había caído, lo que hallaron en medio de la jaula fue un guardián del orden bien sentado, con su birrete granate y su gran sombrero.
   –¿Qué está haciendo ahí metido su señoría? –le preguntaron.
   –¿Que qué estoy haciendo aquí metido? –respondió airado–. Ayer noche me llamaron por un caso urgente y, como estaba lloviendo, me vine aquí creyendo que podría asubiarme, pero está claro que fue un error. ¡Vamos, a qué están esperando para dejarme salir!
   –Sí..., pero..., si andaba su señoría de servicio, alguna orden oficial habrá, ¿verdad?
   El guardián del orden les alcanzó un documento que llevaba bien guardado en un bolsillo interior, lo dejaron salir y, en cuanto levantaron la vista del documento, lo vieron ya tigre huyendo monte adentro.
   No obstante, otra alusión a los chu existente en cierto libro sostiene que no son hombres sino tigres, «tigres que saben metamorfosearse en hombres, que sienten preferencia por la ropa de color malva y que carecen de talón». Según dicha obra, «todo tigre con cinco dedos es un chu sin excepción».










Gan Bao (¿?-336)
'seres llamados chu'
en "Cuentos extraordinarios de la China medieval
-Antología del Soushenji"
trad. Yao Ning y Gabriel García-Noblejas
ed. Lengua de Trapo/Oceano (2000)