viernes, 7 de octubre de 2016

noche de vigilia






   Un derviche se pasaba las noches rezando y experimentaba grandes éxtasis.
   Una noche, uno de sus hijos le preguntó si podía quedarse a velar con él. El padre aceptó, y el niño pudo acceder a su vez a los misterios divinos. Sin embargo, al romper el alba el niño, mirando a sus hermanos dormidos, tiró a su padre de la manga y le dijo:
   –Papá, me ha gustado mucho esta noche de vigilia. Pero ahora siento pena por mis hermanos, a quienes el sueño priva de tantas bellezas. 
   –Hijo mío –le respondió el derviche, si sólo te has quedado despierto para mirar cómo duermen los demás, habrías hecho mejor quedándote en la cama.


















'Despierto para rezar'
en "Cuentos de los sabios judíos,
cristianos y musulmanes"
Jean-Jacques Fdida
trad. Alicia Capel
ed. Paidós (2007)

jueves, 6 de octubre de 2016

el sapo







   Éste era un sapo que quería subir una escalera, y se tardó siete años. Y cuando ya iba al último tranco, se cayó de golpazo y dijo:
   –¡Caramba! ¡Lo que son las prisas!



















'El sapo'
en "Cuentos populares de España"
comp. Aurelio M. Espinosa
ed. Espasa-Calpe (1946)

miércoles, 5 de octubre de 2016

la palabra de un rey






«¿Y cómo podremos alejarlo si yo le he dado mi palabra, y la palabra de un rey es sagrada?» «¡Señor mío ! Mi consejo es el siguiente: pídele cuarenta platos de oro puro, repletos de gemas como las que te trajo aquel día, y, además, que cuarenta esclavos y otras tantas esclavas te traigan los platos.» «¡Por Dios, visir ! Tu consejo es certero, ya que no podrá obtenerlo, y así podremos librarnos de él.»

















noche quinientas cincuenta y siete (fragmento)
en "Las mil y una noches"
trad. Juan Vernet
ed. Planeta (1990)

martes, 4 de octubre de 2016

seres efímeros






   FUERZA.– (A Prometeo.) Obra aquí ahora con insolencia. Roba a los dioses sus privilegios y entrégaselos a seres efímeros. ¿Qué sufrimiento de éstos te pueden quitar los mortales? Prometeo te llaman los dioses, pero usan un nombre que no te cuadra, ya que careces de previsión para ver de qué modo te librarás tú solo de este artificio.

(Se marchan Hefesto, Fuerza y Violencia.)

   PROMETEO. – ¡Oh divino éter y vientos de rápidas alas, fuentes de los ríos, abundante sonrisa de las olas marinas! ¡Y tú, tierra, madre universal!
   ¡También invoco al disco del sol, que todo lo ve!
   ¡Ved qué sufrimientos padezco –¡yo, que soy un dios!– impuestos por las deidades!
   ¡Mirad con qué clase de ultrajes desgarradores he de luchar penosamente por un tiempo de infinitos años!
   ¡Tal es la infame condena que inventó contra mí el nuevo jefe de los felices!
   ¡Ay, ay! ¡Me lamento por el presente y futuro dolor! ¿De qué modo algún día debe surgir el fin de estas penas?
   ¿Pero qué digo? Sé de antemano con exactitud todo el futuro, y ningún daño me llegará que no haya previsto. Debo soportar del modo más fácil que pueda el destino que tengo asignado, porque conozco que es invencible la fuerza del Hado. Pero no me es posible ni callar ni dejar de callar este infortunio, pues –¡desgraciado de mí!– por haber facilitado un privilegio a los mortales, estoy bajo el yugo de estas cadenas.
   Sí. Dentro de una caña robé la recóndita fuente del fuego que se ha revelado como maestro de todas las artes y un gran recurso para los mortales. Y por esta falta sufro el castigo de estar aherrojado mediante cadenas a cielo abierto. 
   ¡Ah, ah!
   ¿Qué rumor, qué perfume invisible ha llegado volando hasta mí? ¿Viene de un dios, de un mortal o de un ser mixto de ambos, que ha llegado hasta el peñascal del fin del mundo? ¿Viene a contemplar mis penas o qué es lo que quiere? ¡Vedme aquí encadenado: a un dios desdichado enemigo de Zeus! Me he concitado la aversión de todos los dioses que tienen acceso al palacio de Zeus por mi amor excesivo a los mortales.
   ¡Ay, ay! ¿Qué aleteo de aves estoy escuchando cerca de mí? Hay en el aire un suave silbo de batir de alas. ¡Horror me causa cuanto se me acerca!














Esquilo (525-456 a. C.)
fragmento de 'Prometeo encadenado'
en "Tragedias"
trad. B. Perea
ed. Gredos/RBA (2006)

lunes, 3 de octubre de 2016

un huevo







   «En el comienzo este [universo] era el no-ser. Fue el ser, creció, se convirtió en un huevo. Pasó un año. La cáscara del huevo se rompió. Había dos mitades, una de plata y otra de oro. La mitad de plata es esta tierra, la de oro, el cielo. Su cobertura exterior son las montañas, la interior, las nubes y los vapores. Las arterias (nadī) son las costas; el líquido interior, el océano. Lo que nació entonces fue el sol. Cuando nació, se produjeron inmensos clamores, todos los seres y todos los objetos de deseo». 
















Khaṇḍa 19
del 'Chãndogya Upaniṣad'
en "Upaniṣads"
trad. Daniel de Palma
ed. Siruela (1995)

domingo, 2 de octubre de 2016

umbrales





   Un auténtico sentimiento mítico-religioso se vincula con el hecho de que existen "umbrales" en el espacio. Son costumbres secretas en las que se expresan, casi en todos lados y de igual o similar manera, el culto del umbral y el respeto por su santidad. Para los romanos, Terminus era todavía un dios particular y en las Fiestas Terminalias se adoraba el mojón fronterizo adornándolo con guirnaldas y rociándolo con la sangre de un animal sacrificado. Del respeto por el umbral del templo que separaba el espacio de la casa del dios del mundo profano exterior parece haberse desarrollado de modo similar, en círculos culturales y vitales muy distintos, el concepto de propiedad como un concepto jurídico-religioso. La santidad del umbral es la que protege originalmente la casa del dios; luego, en forma de mojones, protege el campo y la casa de cualquier agresión o ataque enemigo.














Ernst Cassirer
citado en "Saber de los umbrales"
Winfried Menninghaus
trad. Mariela Vargas y Marín Simesen de Bielke
ed. Biblos (2013)

sábado, 1 de octubre de 2016

arroyo






   Los otros días iba caminando muy entretenido y me encuentro con el arroyo más raro del mundo: figúrese que la orilla de este lado la tenía del otro.






















Macedonio Fernandez (1874-1952)
"Todo y Nada - Vol. IX de
las Obras Completas"
ed. Corregidor (1995)