sábado, 7 de enero de 2017

trucos







4.53. Corte un pedazo de hielo en forma circular, levántelo al sol y ponga artemisas debajo de su halo: se prenderán fuego.

4.57. Para hacerse con perlas, entierre el día quinto del mes quinto, junto a la puerta de su casa que dé al Oeste, unas cabezas de libélulas, ayune tres días y las cabezas se habrán transformado en perlas. Según otros, han de ser enterradas justo en el centro y bajo el dintel de la puerta.

4.59. Coja un cangrejo de mar y córtelo en trozos del tamaño de las piezas de ajedrez, luego mézclelos con pasta de hojas de amaranto, envuélvalos bien con esparto y tírelos, en el quinto o en el sexto mes del año, a un lago o a un estanque: cada trozo se transformará en un cangrejo de mar.



















Zhang Hua (232-300)
'Trucos' (fragmento)
en "Relación de las cosas del mundo"
trad. Yao Ning y Gabriel García-Noblejas
ed. Trotta (2001)

viernes, 6 de enero de 2017

con ira y amor (alchimia XVIII)






Visita el centro de la tierra.
Se te presentará el globo de fuego,
Extráelo con ira y amor y
Rectifícalo de su turbio líquido, etcétera.



















Benedicto Fígulo
citado en 'Paracelso como fenómeno espiritual'
de "Estudios sobre representaciones alquímicas"
C. G. Jung
trad. Laura S. Carugati
ed. Trotta (2015)

jueves, 5 de enero de 2017

nebulosa











Eídolon: la imagen de la sombra; o la representación del cuerpo, una sombra nebulosa; así también Baquílides: «la sombra oculta en la oscuridad del varón de Ítaca»






















del 'Etymologicum Magnum'
cit. en "Odas y fragmentos"
Baquílides (517-452 a. C.)
trad. Fernando García Romero
ed. Gredos (2002)

miércoles, 4 de enero de 2017

una manzana






   Coloco una manzana ante mí sobre la mesa. 

Luego me pongo yo en esa manzana. 

¡Qué descanso!























Henri Michaux (1899-1984)
'magia' (fragmento)
cit. en "Esferas I"
Peter Sloterdijk
trad. Isidoro Reguera
ed. Siruela (2014)

martes, 3 de enero de 2017

dignas de amistad






   Aparte de esa idea casi fija, don Isaías era gran aficionado a las estrellas. La noche, luego del largo día de trabajo, se las traía, las dejaba encima de su casa, era para él un regocijo quedarse observando, a veces durante horas y por tiempo despejado, esas visitas tan dignas de amistad. Disponía en los fondos de una especie de palomar que en mi recuerdo y a medida que recorro el mundo ha ido cobrando la forma de un torreón al que siempre conocí derrumbado en parte por un rayo. En esa pieza que, mirada desde el camino real, podía también recordar a un carromato de gitanos empantanado o a la habitación de un anacoreta, se pasaba horas averiguando el cielo (...)
   Noches que eran del verano eterno. Esa energía infinitamente generosa solía disponer en sus manos de persona de escaso dormir una interrogación que iba y venía, que no por encarnar en hombre desvelado, dejaba de convertirse, también ella, en desvelada respuesta.
   Horas tan poco sólidas en que el campo se remansaba y las estrellas, una a una, entraban en el rudimentario telescopio tendido hacia la oscuridad como una mesa de banquete. 
   Como los nombres de esas estrellas le eran desconocidos, los reemplazaba por los para él más familiares de sus hijas, de su mujer, de su anciana madre política, de sus amigos más íntimos. Digo: las nombraba pero también digo que como en las antiguas cosmogonías hacían unos seres destinados a los trabajos del cielo, las invocaba con precauciones infinitas, las iba atrayendo hacia él con el mismo rigor con que atendemos los rasgos de la cara de una persona querida.
















Arnaldo Calveyra (1929-2015)
'El origen de la luz' (fragmento)
en "El origen de la luz"
ed. Sudamericana (2004)

lunes, 2 de enero de 2017

lo que se sabe






«Todo no se sabe. Todo lo que se sabe, es una parte de todo.»


Kala' andata ko. Ko anda kala, yo yoga kala.






















Axioma fulbé
en "Poesía anónima africana"
comp. Rogelio Martinez Fure
ed. Arte y Literatura (1985)

domingo, 1 de enero de 2017

el pago






   Y Baranoir se fue a la mañana siguiente, no sabiendo qué camino seguir o adónde ir. Viajó durante largo tiempo hasta que vió en la carretera a cuatro hombres, con un ataúd entre ellos. Otros cuatro hombres se les habían adelantado, y cada vez que los primeros cuatro trataban de avanzar, los otros cuatro se abalanzaban sobre ellos y les daban una tunda.
   –¿Por qué obráis así? –preguntó Baranoir– ¿Por qué detenéis a esos hombres que llevan el ataúd?
   Uno del segundo grupo de cuatro, respondió:
   –El hombre que está muerto en ese ataúd nos debe cinco monedas de oro y no dejaremos que sea sepultado hasta que nos paguen el dinero.
   –¿Os daréis por satisfechos si paga otro en vez del difunto?
   –¡Tanto nos da! –dijo el hombre–. Lo que nos importa es cobrarnos.
   Baranoir les pagó a los cuatro desconocidos, que se marcharon y les dejaron a los otros cuatro el ataúd. El hijo del rey siguió su viaje sin dinero, porque las cinco monedas de oro eran todo lo que tenía. Caminó y caminó, recorriendo su itinerario lo mejor posible un día y otro día, hasta que llegó a un río donde vió a un hombre pescando. Baranoir le preguntó si podía prestarle su caña para tratar de obtener pesca, porque tenía hambre.
   –¿Por qué no? –dijo el pescador, dándole la caña.





















'Baranoir, el hijo del rey de Erín y la hija del rey bajo la ola' (fragmento)
en " Cuentos populares y leyendas de Irlanda"
trad. León Mirlas
ed. Espasa-Calpe (1946)