sábado, 7 de diciembre de 2019

un campo limitado







   El ser humano existe en un campo limitado de espacio - tiempo 

y está a la vez rodeado, 

eternamente relacionado 

con lo ilimitado.
































William Segal
versión R.M.

viernes, 6 de diciembre de 2019

pinturas







 «Libro de pinturas es tu corazón»


























Netzahualcóyotl
citado en "La pintura mural de la revolución mexicana"
Fondo de Cultura Económica (1967)


jueves, 5 de diciembre de 2019

los presagios







   Al irse, Mebdh encontró a una joven sentada en su carro, mirándola. Tenía en su mano una espada de bronce con siete anillos de oro y parecía estar tejiendo con ella una red. La cubría una túnica verde y su rostro era hermoso. Sus ojos eran grises y sus labios, rojos como la cereza. Su largo cabello era rubio como el oro y su piel tan blanca como la nieve. Y al hablar, su voz era tan dulce como el sonido de un arpa. 
   –¿Quién eres, joven doncella? ¿Qué haces ahí? –le preguntó la reina.
   –Soy Fedelm de los Sidh, una doncella de tu pueblo. Estoy mirando tu futuro para ver cuáles serán tus posibilidades y tu suerte ahora que has reunido las provincias de Irlanda para la guerra por el Toro Marrón de Cuailgne –respondió la joven. 
   –¿Qué suerte ves para mis huestes? –dijo Mebdh.
   –Veo púrpura en ellos, veo rojo en ellos. 
   –Pero Conchobar yace débil en Emain, me han dicho mis mensajeros, y no debemos temer nada del Ulster. Mira otra vez, Fedelm de los Sidh, y dime la verdad.
   –Veo púrpura en ellos, veo rojo en ellos. 
   –Pero Eoghan, hijo de Durthacht, yace débil en Rathairthir, me han dicho mis mensajeros, y no debemos temer nada del Ulster. Mira otra vez, Fedelm de los Sidh. ¿Cómo ves a nuestras huestes?
   –Veo púrpura en ellos, veo rojo en ellos. 















de 'Los presagios' (fragmento)
en "Leyendas Celtas - Cú Chulainn"
trad. Jorge Fondebrider / Gerardo Gambolini
ed. Vergara (2000)

miércoles, 4 de diciembre de 2019

por el olor






   En el Atharvaveda se dice que Tierra «tiene las rodillas negras» como un niño que juega, pero por otros motivos: porque se las ha lamido la llama, porque la Tierra está «cubierta de fuego». Si se cierran los ojos, ¿cómo se reconoce a Tierra? Por el olor. Es el mismo perfume que le ha tocado en suerte a los Genios y a las Ninfas, a los Gandharva y a las Apsaras. Quien invoca a la Tierra quiere también adquirir ese perfume. Es un perfume ligado a memorias remotas: «Tu olor, que ha penetrado en el loto, el olor que a las bodas de Sûryã han llevado consigo los dioses inmortales, oh Tierra, ese olor primitivo, hace que yo esté completamente perfumado.» El olor de Tierra evoca uno de los momentos más felices en la vida de los dioses, cuando Sûryã, hija del Sol, fue desposada por el rey Soma. Ese olor de Tierra, Bhūmi, no envolvía sólo a Sûryã, sino a todo esplendor de muchacha: «Ese olor tuyo que está en los seres humanos, femenino o masculino, que es su suerte, su placer, que está en los caballos, en los guerreros, en los animales salvajes y en los elefantes, el esplendor, oh Tierra, que está en la muchacha, nos inunda también a nosotros, ¡que nadie desee nuestra desgracia!»



















de 'Erótica védica' (fragmento)
en "El ardor"
Roberto Calasso
trad. Edgardo Dobry
ed. Anagrama (2016)

martes, 3 de diciembre de 2019

sus propias inquietudes








nolite sollịciti esse in crạstinum; crạstinus enim dies sollịcitus erit sibi ipsi: sụfficit diei malitịa sua


«no os inquietéis por el mañana, porque el día de mañana tendrá sus propias inquietudes: bástale a cada día su afán»



























Vulgata, Evangelio según San Mateo
en "Verbi Gratia" Diccionario de expresiones latinas
Víctor-José Herrero 
ed. Gredos (2007)

lunes, 2 de diciembre de 2019

el oro (alchimia XXXVI)






   El alma caótica corresponde, en el plano mineral, al metal impuro, particularmente al plomo, cuya opacidad y densidad se asemejan a las de la masa bruta. El oro (...) representa al alma en su estado original y sano, que, sin trabas ni nubes, podía reflejar el espíritu divino de acuerdo con su propio ser; el plomo, por el contrario, representa su estado enfermo, empañado y «muerto», que ya no puede reflejar al espíritu. La verdadera esencia del plomo es el oro; todo metal ordinario representa una fracción del equilibrio, que se manifiesta sólo en el oro. 
























del capítulo 'Espíritu y materia' (fragmento)
en "Alquimia - Significado e imagen del mundo"
Titus Burckhardt
trad. Ana Mª de la Fuente
Ed. Paidós (1994)

domingo, 1 de diciembre de 2019

pupitre









Una borrasca–

los blancos papeles del pupitre

se volaron todos





























Buson
de 'Verano'
en "Haikus de las cuatro estaciones"
versión: Arturo Carrera
ed. Interzona (2013)