Hoy, mar, amaneciste con más niños que olas.
de 'Arión' -11
en "Antología poética"
Rafael Alberti
ed. Losada (1977)
Hoy, mar, amaneciste con más niños que olas.
de 'Arión' -11
en "Antología poética"
Rafael Alberti
ed. Losada (1977)
(...) Como las múltiples aguas corren al océano, así los héroes del mundo penetran en tus innumerables y llameantes bocas. Como un enjambre de luciérnagas, cada vez más rápidas, son destruidas por el fuego, así las naciones, cada vez más veloces, se introducen en tus mortales mandíbulas. Tus lenguas lamen el Universo y absorben todas las naciones en tus bocas, semejantes a una hoguera. El Universo entero es conquistado por el fuego de tu energía, todos nos quemamos, ¡oh Vishnú!, en tus horribles y gigantescos fuegos. Por tanto, dime quién eres, tú que te me has presentado en esta espantosa figura. Yo te saludo, ¡oh poderosa divinidad!, sé misericordioso. Me gustaría saber quién eres, Tú, que eres eterno, pues ignoro el plan de tu obra.
Yo soy el Tiempo, destructor del Universo, poseedor de enorme estatura para destruir los pueblos. Aún sin tí, los guerreros de ambos ejércitos no existirían más.
Levántate, sé glorioso, vence a tus enemigos y sé rey de un reino opulento. Ellos son muertos por Mí y no por ninguna otra persona; sé pues, ¡oh hábil arquero!, la ocasión de mi obra.
de 'Canto XI - La visión de la suprema forma' (fragmento)
en "Bhagavad Gîta - El canto del Señor"
trad. Jordi Groh
ed. Abraxas (1997)
«Y ángeles, demonios, mentes, almas, vivientes, árboles y cuerpos, aquellos que son anteriores a éstos, aquellos de los elementos simples, de los orígenes simples, y aquellos que viven en la confusión [...] y sin mezcla; aire, ⎢ agua, tierra, número, relación, movimiento [...] orden, aliento y todos los demás. Hay cuartos poderes que están en el cuarto eón, los que están en [...] ángeles de los ángeles, almas de las almas, vivientes de vivientes, árboles de árboles [...]»
de 'Formas inteligibles dentro del Oculto' - Zostriano (fragmento)
en "Textos gnósticos - Biblioteca de Nag Hammadi I"
trad. Fernando Bermejo
ed. Trotta (1997)
"Por encima de los tres mundos te será asignado un puesto; tú sostendrás las estrellas y los planetas; estarás por encima del sol, de la luna, de Marte, del hijo de Soma (Mercurio), de Venus, del hijo de Surya (Saturno) y de todas las demás constelaciones; por encima de las regiones de los siete sabios y de las divinidades que cruzan la atmósfera. Algunos seres celestes sobreviven durante cuatro edades; otros, durante todo el reinado de un Manú; la duración de un kalpa te será concedida."
del 'Capítulo II' (fragmento)
en "Visnu Purana"
trad. A. Champs d'Or
ed. Miraguano (1986)
Ahora el único lazo que nos une
es esa nube tenue que allá va.
'La pérdida de la tierra de los antepasados'
Maorís - Nueva Zelandia
en "Antología de la poesía primitiva"
Selección: Ernesto Cardenal
ed. Alianza (1979)
Creo en el gran descubrimiento.
Creo en el hombre que hará el descubrimiento.
Creo en el espanto del hombre que hará el descubrimiento.
Creo en la palidez de su rostro,
en la náusea, en el frío sudor en su labio.
Creo en la destrucción de sus apuntes,
en su reducción a cenizas,
en su completa destrucción.
Creo en el desparramarse de los números,
en un desparramarse sin arrepentimiento.
Creo en la prisa del hombre,
en la precisión de sus movimientos,
en su libre albedrío.
Creo en la rotura de los pizarrones,
en el derramamiento de los líquidos,
en la extinción del rayo.
Afirmo que se logrará
y que no será demasiado tarde,
y que todo sucederá en ausencia de testigos.
Nadie lo sabrá, estoy segura de ello,
ni su mujer, ni la pared,
ni un pájaro siquiera, porque y si le da por cantar.
Creo en las manos limpias,
creo en la carrera arruinada,
creo en el trabajo perdido de varios años.
Creo en el secreto llevado a la tumba.
Estas palabras se alzan ante mí por encima de las reglas.
No buscan apoyo en ningún ejemplo.
Mi creencia es fuerte, ciega y sin fundamento.
'Descubrimiento'
en "Poesía no completa"
Wisława Szymborska
trad. Abel A. Murcia
ed. Fondo de Cultura Económica (2021)
Entonces no se levantó,
moviendo las hojas, ningún
soplo de viento que impidiera
que su voz, de un dulzor de miel,
se difundiera hasta adentrarse
en los oídos de los hombres.
'38'
Simónides
en "Líricos griegos arcaicos"
trad. Juan Ferraté
ed. El acantilado (2000)