sábado, 13 de diciembre de 2014

caballos














el chasquido grato a pocos pasos


caballos en la oscuridad


arrancando pasto fresco





















–de la serie inédita 
"Suite Serrana"

imagen: pictograma de los Brulé Dakota





viernes, 12 de diciembre de 2014

los ciervos curanderos








En las montañas de Shanxi hay muchos ciervos. Las gentes del lugar se ponen cabezas de ciervo, se esconden entre los arbustos y hacen sonar un reclamo fabricado a partir de una hoja enrollada. Los ciervos acuden en masa. Como los machos son pocos y las hembras muchas, cada vez que un macho entra en la manada de hembras tiene por fuerza que aparearse con todas y al final muere de agotamiento. Las hembras, por el olor, saben que está muerto. Al punto se internan en el valle en busca de unas hierbas prodigiosas, vuelven con ellas en la boca al lado del muerto y se las restriegan por todo el cuerpo. El ciervo muerto revive al instante. Llegado este momento, los hombres del lugar que los están observando disparan sus trabucos y la manada huye, espantada. Luego recogen estas hierbas: según dicen, también pueden hacer revivir a las personas.













Pu Songling (1640-1715)
"Cuentos de Liao Zhai"
trad. Laura A. Rovetta 
y Laureano Ramírez
ed. Alianza (1985)

imagen: arte popular chino, almohadón bordado.





jueves, 11 de diciembre de 2014

herbario



















boceto tomado del natural 
en los últimos días de diciembre del 2005 
en la zona de Chascomús







miércoles, 10 de diciembre de 2014

mar mugiente










A los pocos días levantóse una violenta borrasca

y el mar, espumeante, rompía en torno a los barcos.

Mas Sigurd no perdió el ánimo, y siguió navegando.

Al doblar un promontorio, irguióse en el acantilado

un hombre que gritó:

≪¿Quién cabalga ahí sobre los potros de Revil,

en las olas tempestuosas del mar mugiente?

El sudor de las olas chorrea por los corceles de las velas.

La tempestad aniquila a los caballos del mar≫.

Sigurd repuso: 

≪¡Aquí está Sigurd sobre los árboles del mar.

soplan favorables los vientos de la muerte.

Escarpadas montañas de agua se derrumban sobre la roda.

El corcel del oleaje zozobra.

¿Quién es el que pregunta?≫













"Los Nibelungos"
fragmento de 'La venganza de Sigurd'
en "Leyendas Heroicas de los Germanos"
P. Walters y C. Petersen
trad. J. Gaos
ed. Revista de Occidente (1925)
versión: Ricardo Messina

imagen: ilustración de José Luis Pradera


martes, 9 de diciembre de 2014

el funámbulo













Una lentejuela de oro es un minúsculo disco de metal dorado, con un agujero. Delgada y ligera, puede flotar en el agua. Algunas veces una o dos quedan pegadas en los rizos de un acróbata.

Este amor –aunque casi desesperado, aunque cargado de ternura– que debes mostrar por tu maroma, tendrá tanta fuerza como demuestra el alambre para soportarte. Conozco los objetos, su malignidad, su crueldad, su gratitud también. La maroma estaba muerta –o, si quieres, muda, ciega–, has llegado: vivirá y hablará.

La amarás, y con un amor casi carnal. Cada mañana, antes de iniciar tu entrenamiento, cuando está tensa y vibra, ve a darle un beso. Pídele que te aguante y que te conceda la elegancia y el nerviosismo de la corva. Al finalizar la sesión, salúdala, dale las gracias. Cuando esté enrollada aún, por la noche, en su caja, ve a verla, acaríciala. Y posa, amablemente, tu mejilla en la suya.

Algunos domadores utilizan la violencia. Tú puedes intentar domar tu maroma. Desconfía. Al alambre, como a la pantera y, según dicen, como al pueblo, le gusta la sangre. Domestícala más bien.

Un herrero –sólo un herrero de bigotes grises y anchos hombros puede atreverse a tales delicadezas– saludaba así, cada mañana, a su amada, a su yunque:
   –¡Hola, hermosa!
Por la noche, terminada la jornada, su gruesa zarpa lo acariciaba. El yunque no era insensible a ello, el herrero conocía su emoción.

Carga tu alambre, con la más hermosa expresión, no tuya sino suya. Realizarás tus brincos, tus saltos, tus danzas –en argot de acróbata tus flic-flac, corveta, saltos mortales, ruedas, etc.– no para brillar sino con el fin de que un alambre que estaba muerto y sin voz cante por fin. Cómo te lo agradecerá si eres perfecto en tus actitudes, no por tu gloria sino por la suya.
   Que el público maravillado lo aplauda:
   –¡Qué sorprendente alambre!¡Cómo sostiene a su acróbata y cómo le ama!
A su vez, el alambre hará de ti el más maravilloso acróbata.














Jean Genet (1910-1986)
fragmento de "El funámbulo" 
en 'El objeto invisible' (1997)
trad. Manuel Serrat Crespo
ed. Thassàlia


lunes, 8 de diciembre de 2014

capacidad

   






   Nadie ignora que la capacidad de comunicar es para el hombre, como para cualquier especie viviente, la condición indispensable de su ser en el mundo, es decir de su supervivencia. Capacidad innata que normalmente nos hace aptos para distinguir entre nuestro medio ambiente inmediato y las representaciones que nos hacemos de él, nuestras imágenes mentales.
   A esta primera capacidad de adaptación al mundo en movimiento que nos rodea, se agrega otra mucho más compleja, la de distinguir entre lo que creemos real y por lo tanto verdadero, y lo que el otro individuo puede considerar como real y verdadero.

















Paul Virilo
"El arte del motor"
trad. Horacio Pons
ed. Manantial (1996)

domingo, 7 de diciembre de 2014

Ararat











Tuve la ocasión de observar 

las nubes rindiendo culto al Ararat.

Se movían con el movimiento descendente y ascendente de 

la crema entrando en un vaso de té dorado 

y dispersándose 

en forma de cúmulos tuberculares.













Ósip Mandelstam (1891-1938)
 fragmento de 'Ashtarak' 
"Armenia en prosa y verso"
versión: Ricardo Messina
sobre la trad. de Helena Vidal
ed. Acantilado (2011)


imagen: petroglifo de la región de Oughtasar