viernes, 9 de septiembre de 2016

shadow blues






hay una sombra bajo el mar
una sombra entre vos y yo
aprendí que el amor teme a la luz
un millar de semillas flotan
atravesando la noche de la flor
a pesar de que estoy a oscuras
sobre los porqués del deseo
a pesar de lo oscuro
soy todavía un niño
voy a cavar una mina de carbón
bajar dentro, a lo más profundo
donde mi sombra tenga un lugar donde ir
un lugar donde esconderse...
tu beso ennegrecido en mi mejilla
tu beso ennegrecido cala hondo como un río
un pez encallado, querido, estoy sobre la arena
agua azul de un estanque
arriba en las nubes voy a caer
a pesar de que estoy a oscuras
sobre los porqués del deseo
a pesar de lo oscuro
soy todavía un niño
voy a cavar una mina de carbón
bajar dentro, a lo más profundo
donde mi sombra tenga un lugar donde ir
un lugar donde esconderse...












there's a shadow beneath the sea
there's a shadow between you and me
I've learned that love is scared of light
thousand seeds from a flower
blowing through the night

your blackened kiss on my cheek
your blackened kiss runs river deep
a stranded fish dear, I'm on the sand
up on the clouds I'll land

Though I am dark 'bout the whys of wanting
though I am dark, I'm still a child
gonna dig a coal mine, climb down deep inside
where my shadow's got one place to go
one place to hide...












Laura Veirs
'shadow blues'
en "Carbon glacier" (2004)

versión: Ricardo Messina

jueves, 8 de septiembre de 2016

el fiel y medio





   Un sultán oyó hablar de un gran sheik, un jeque muy respetado, que vivía en Anatolia y contaba con centenares de miles de fieles. El sultán, asustado por aquella fuerza por la que se sentía amenazado, convocó al sheik en Estambul y le preguntó:
   –¿Qué es lo que oigo decir? ¿Que tienes centenares de miles de hombres dispuestos a morir por ti?
   –Oh no –dijo el sheik–. Sólo tengo uno y medio.
   –Entonces, por qué me cuentan que podrías sublevar a todo el país? Vamos a verlo. Que todos los hombres se reúnan mañana por la mañana en el prado, fuera de la ciudad. 
   Por todas partes se proclamó que los fieles del sheik tenían que reunirse a la mañana siguiente en el prado, porque allí estaría el sheik en persona.
   En un alto que dominaba el prado, el sheik hizo instalar una tienda. Dentro, encerró a varios corderos que nadie podía ver.
   Los fieles acudieron en gran número. El sultán, que estaba de pie delante de la tienda con el sheik, le dijo:
   –Tú me dijiste no tener más que un fiel y medio. ¡Mira! ¡Hay miles de ellos! ¡Decenas de miles!
   –No –dijo el sheik–. Yo sólo tengo un fiel. Ahora lo verás. Anuncia que he cometido un crimen y que vas a condenarme a muerte a menos que uno de mis fieles se sacrifique por mí.
   El sultán así lo hizo, provocando un largo murmullo entre la muchedumbre. Un hombre se adelantó y declaró:
   –Él es mi maestro. Le debo todo lo que sé. Yo doy mi vida por él.
   El sultán le hizo entrar en la tienda y allí, inmediatamente, siguiendo las indicaciones del sheik, le cortaron el cuello a un cordero. Todos los asistentes vieron aparecer sangre por debajo de la tienda. 
   En aquel instante el sultán declaró:
   –Una vida no es suficiente. ¿Algún otro fiel está dispuesto a sacrificarse por el sheik?
   Tras el silencio sepulcral que siguió y duró varios minutos, una mujer avanzó y se declaró dispuesta. La hicieron entrar en la tienda y le cortaron el cuello a otro cordero.
   La muchedumbre lentamente, al ver la sangre, empezó a dispersarse. En poco tiempo no quedó nadie en el prado.
   El sheik le dijo al sultán:
   –¿Ves?, sólo tengo un fiel y medio.
   –¿El hombre es el fiel verdadero –dijo el sultán–, y la mujer, medio?
   –No, no –contestó el sheik–. Al revés. Porque el hombre no sabía que le iban a cortar el cuello en la tienda. Pero la mujer ha visto la sangre y sin embargo ha avanzado. Ella es la verdadera fiel.
















'el fiel y medio'
en "El círculo de los mentirosos 
-cuentos filosóficos del mundo entero-"
Jean-Claude Carrière
trad. Néstor Busquets
ed. Lumen (2001)

miércoles, 7 de septiembre de 2016

el Valle del Vidrio






   El río Chimú-jé, de treinta kilómetros de largo, corre en dirección este-oeste, y sólo tiene un afluente en la ribera derecha, el Beitza. El valle que recorre es el llamado, por los habitantes de la comarca, el Valle del Vidrio. Este nombre proviene de una fanza –vivienda de la taiga– de cazadores tramperos chinos en cuya ventana habían fijado un cuadradito de vidrio. En la época la región del Ussuri no poseía ninguna fábrica de vidrio, por lo que en aquellas poblaciones alejadas adquirió gran valor. En medio de montañas y bosques, el vidrio servía de moneda de cambio. Se podía cambiar una botella vacía por harina o sal.
   Los ancianos cuentan que, en caso de disputas, los adversarios procuraban entrar en la casa de uno u otro para romper los objetos de vidrio. No es de sorprender que, en estas condiciones, un trozo de vidrio en la ventana de una fanza china haya sido considerado un gran lujo. Los primeros colonos quedaron tan impresionados, que además de a la fanza y al río, llamaron a toda la región el Valle del Vidrio.















fragmento de "Dersu Uzala"
Vladimir Arseniev (1872-1930)
trad. Estela Canto
ed. Emecé (1981)

martes, 6 de septiembre de 2016

quién












quién lo es todo

cuando nadie es nada

en absoluto
























enigma planteado en un sueño
Ricardo Messina

lunes, 5 de septiembre de 2016

la paloma






   Después de esto se marchó para casarse con la princesa, como había prometido, pero al pasar junto al palacio de la reina blanca vio algunas palomas en el tejado. Sacó su arco y disparó a una, que cayó ante la ventana. La cierva blanca miró fuera y, ¡vaya! Allí estaba el hijo del rey, sano y salvo.
   Gritó de odio y disgusto y llamó al joven. Le preguntó cómo había vuelto tan pronto y, cuando descubrió que había recuperado los trece ojos y que se los había devuelto a las siete reinas ciegas, apenas pudo contener su furia. Sin embargo, simuló sentirse encantada con su éxito y le dijo que, si le entregaba también aquella paloma, lo recompensaría con la vaca mágica del yogui, una cuya leche fluye todo el día hasta llenar un lago tan grande como un reino. El muchacho, que no sospechaba nada, le entregó la paloma; la reina le dijo que le pidiera la vaca a su madre y le entregó un trozo de vasija donde había escrito: «¡Mata a este joven sin demora, y que su sangre se esparza como el agua!».
   Pero el hijo de las siete reinas se detuvo a ver a la princesa para contarle el motivo de su retraso, y ella, tras leer el mensaje en el trozo de vasija, le dio otro en su lugar. Cuando el muchacho llegó a la choza de la vieja bruja y le pidió la vaca del yogui, esta no se negó y le dijo dónde encontrarla; le pidió que no tuviera miedo de los mil ochocientos demonios que protegían tal tesoro y que se marchara antes de que su enfado por la estupidez de su hija, que tantas cosas buenas le estaba regalando, fuera demasiado.














fragmento de 'El hijo de siete reinas'
en "Fábulas y leyendas de la India"
Joseph Jacobs
trad. Eva Gonzáles Rosales
ed. Quaterni (2016)

domingo, 4 de septiembre de 2016

al viento







¡El gran, el gran
poderoso, el gran
poderoso!

Solo la roca, solo el monte
pueden resistirle:
Pinos y abedules
deben desviar sus raíces
fuera de su camino.

¡Pero qué alegría
escucharlo bramar!














poema oral lapón
en "The Great Bear -
A Thematic Anthology
of Oral Poetry in the Finno-Ugrian
Languages"
ed. Oxford University Press (1994)

versión: Ricardo Messina

sábado, 3 de septiembre de 2016

el fuego de la estrella






   En la víspera del Sábado, una estrella brillante se eleva en el Norte, rodeada de otras setenta estrellas de mayor brillantez. La estrella grande despliega sus rayos hasta tocar las estrellas más pequeñas, y al tocarlas, ¡he aquí que todas ellas se fusionan en una! La estrella entonces se extiende hasta que se asemeja a un inmenso fuego proyectando llamas en todas direcciones. El fuego envuelve las mil montañas y hace una muralla impenetrable alrededor de ellas. Del centro de este fuego se dispara una llama que cambia de color a cada momento. Cuando ha recorrido toda la gama de colores, se aproxima al Punto Supremo Misterioso, dentro del cual es absorbida.














fragmento de 'Las revelaciones 
concernientes a las estrellas'
en "El Zohar"
trad. Ariel Bension
ed. José J. de Olañeta (1992)